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Los programas de control de las enfermedades infecciosas son componentes importantes de los esquemas de manejo encaminados a elevar al máximo la salud, la productividad y el rendimiento de los equinos. Cuando un agente infeccioso alcanza un nivel suficiente como para derrotar la inmunidad que el animal haya adquirido mediante la exposición natural previa a dicho patógeno o mediante la vacunación, se produce una enfermedad infecciosa en un individuo o bien un brote de infección en toda la manda. Es por ello que los programas de control de las enfermedades se deben dirigir hacia la reducción de la cantidad de agentes infecciosos presentes en el ambiente de los caballos (nivel de desafío), minimizando a la vez los factores capaces de reducir la inmunidad(estrés) y favoreciéndola mediante la vacunación. La incidencia de agentes infecciosos en la población equina tiende a incrementarse cuando aumenta el numero y la concentración de caballos en los ranchos, cuando se movilizan los caballos ya sea hacia adentro o hacia fuera del rancho y cuando existen influencias del medio ambiente y del manejo. Las condiciones que prevalecen en los ranchos de reproducción y en las caballerizas de los equinos deportistas de alto rendimiento así como en los de feria y exposiciones, además de las instalaciones de los hipódromos, son ideales para la introducción y transmisión de enfermedades infecciosas, particularmente de las que afectan al aparato respiratorio. En los ranchos de reproducción, introducción de equinos de varias fuentes, la mezcla de individuos de diversas edades y la altas proporción de potros susceptibles de varias fuentes, la mezcla de individuos de diversas edades y alta proporción de potros susceptibles y yeguas gestantes, representan problemas especiales y sirven para ilustrar algunos principios importantes del control de las enfermedades.

La vacunación representa una parte importante del programa general de control de las enfermedades infecciosas en la mayoría de las empresas equinas. La decisión de usar una vacuna determinada en un rancho, depende del riesgo que animales tengan de adquirir la infección y de las consecuencias medicas y económicas que represente la enfermedad en comparación con la eficacia, el costo y los efectos adversos potenciales que tenga el programa de vacunación. Resulta impractico recomendar un programa estándar de vacunación para todos los médicos veterinarios y propietarios de caballos, pues el riesgo de adquirir una infección especifica varia de una cuadra a otra. Los programas de vacunación de deben hacer a la medida de cada rancho, tomando en consideración la edad, el tipo, la cantidad, la función zootecnica, la densidad de población y el valor de los animales, así como las instalaciones, el manejo, la ubicación geográfica y la exposición potencial a las enfermedades. Las expectativas del propietario deben ser realistas, comprendiendo que la vacunación sirve para reducir al mínimo el riesgo de infección, pero que no es siempre capaz de prevenirla, el calendario de vacunación debe estar diseñado de tal manera que la serie de aplicaciones primarias y vacunaciones de refuerzo concluya a tiempo como para anticiparse a la posible exposición a los patógenos. Todos los caballos del rancho se deben vacunar siguiendo el mismo calendario, siempre que sea posible, para simplificar el sistema de riesgos y para elevar al máximo el nivel de inmunidad entre ellos, de tal manera que queden establecidos los bloqueos para evitar la transmisión. Esto minimiza la multiplicación de los agentes infecciosos y protege a los caballos que dentro de un grupo respondan de manera deficiente a la vacunación, pues no todos los individuos de la población quedan protegidos con el mismo nivel ni durante el mismo tiempo después de la vacunación. Se debe prestar atención estricta a las recomendaciones del fabricante en lo referente al almacenamiento, manejo y administración de las vacunas, con el objeto de elevar al máximo su eficacia y su seguridad. Siempre que un animal salga de la explotación para su venta, entrenamiento o con fines de reproducción, debe ir acompañado de sus registros de vacunación y mantenimiento de la salud; además, los propietarios de las cuadras deben establecer prerrequisitos de vacunación y solicitar que todos los animales que ingresen a su propiedad traigan consigo copias de sus registros de salud.

Es necesario que los médicos veterinarios sigan los procedimientos adecuados de cuidado, preservación y administración de vacunas. Solo se deben utilizar vacunas que cuenten con la licencia federal, siguiendo con todo cuidado las recomendaciones del fabricante, a menos que se cuente con investigación fidedigna o con la suficiente experiencia clínica que indique que la aplicación de protocolos alternativos de vacunación puede mejorar la eficacia de una vacuna sin incrementar sus efectos adversos. Aun cuando es poco frecuente, siempre existe la posibilidad de que se presente una reacción anafilactica, por lo que todas vacunas deben ser administradas por un medico veterinario o bajo su supervisión directa. Las reacciones adversas deben ser reportadas al fabricante de la vacuna y a las autoridades en materia de salud animal.

Actualmente existen en Estados Unidos vacunas para ayudar a la prevención del tétanos, de la encefaliomielitis equina del Este, del Oeste y Venezolana, la influenza, la infección por el virus herpes equin-1 y el virus herpes equino-4(rinoneumonitis), la infección por Streptococcus equi(gurma o papera equina), la rabia, la erliquiosis monocitica equina(fiebre equina del Potomac), el botulismo, la arteritis viral equina, el ántrax y la endotoxemia. En el caso de algunas enfermedades particularmente las de tipo respiratorio, el apego a las recomendaciones del fabricante tal vez no de cómo resultado una prevención completamente efectiva de la enfermedad, por lo que se puede necesitar de la modificación de los protocolos recomendados. En el apéndice de este articulo aparecen lineamientos generales para el uso de las vacunas equinas de indicación mas frecuente bajo diversas condiciones de manejo y en ubicaciones geográficas distintas.

Tétanos

El tétanos es una enfermedad altamente letal causada por una poderosa neurotoxina producida por Clostridium tetani, que es una bacteria anaerobia y formadora de esporas. Este microorganismo esta presente en el tracto intestinal y las heces de los caballos, de otras especies animales y del ser humano, y abundante en el suelo y en la tierra de las instalaciones equinas. Las esporas del tétanos pueden vivir en el ambiente durante muchos años, de lo que resulta de una exposición constante de los caballos y de las personas presentes en los ranchos. La enfermedad no se contagia directamente de caballo a caballo, pero estos animales se pueden infectar mediante la exposición de sus tejidos profundos a C. tetani. Las heridas producidas por objetos punzantes, particularmente las que involucren a los miembros y las masas musculares, son las más peligrosas, aun cuando las laceraciones abiertas, las incisiones quirúrgicas y los tejidos expuestos como el ombligo de los potros, son también sitios potenciales de entrada de las esporas tetanicas al cuerpo. Todos los caballos deben ser vacunados contra el tétanos mediante el uso del toxoide tetanico, para inducir en ellos la inmunidad activa. Las vacunas disponibles son en realidad toxoides inactivadas con formalina y adicionados de un adyuvante, que son productos seguros y que inducen la producción de inmunidad sólida y duradera. La vacunación primaria implica la administración intramuscular de dos dosis iniciales, con un intervalo de 3 a 6 semanas entre ambas, seguidas de un refuerzo anual. Los títulos protectivos se alcanzan en 14 días después de la segunda inyección, y pueden persistir hasta por 5 años. El refuerzo anual de las yeguas gestantes se debe programar de 4 a 6 semanas antes del parto para proteger a la yegua en caso de traumatismo inducido al dar a luz, a la vez de proporcionar protección al potrillo a través del calostro. La serie de dos aplicaciones para la primovacunacion de los potros, debe comenzar a los 3 a 4 meses de edad. Los caballos vacunados que sufran una herida o que sean sometidos a algún procedimiento quirúrgico después de 6 meses de haber recibido el ultimo refuerzo contra el tétanos, deben ser revacunados.

La antitoxina tetanicas se produce mediante la hiperinmunizacion de caballos donadores con toxoide tetanico. La administración de un frasco de la antitoxina (1,500 UI) a los caballos no vacunados induce una protección inmediata, misma que suele durar 2 a 3 semanas. Es posible lograr una protección que dure hasta 6 semanas si se utilizan dosis mayores. Una cantidad pequeña, pero significativa de caballos, presenta enfermedad serica y falla hepática fatal(hepatitis serica) varias semanas después de la administración de la antitoxina. Por lo tanto, la antitoxina tetanica se debe reservar solo para uso en caballos no vacunados que presenten alguna herida, en las yeguas no vacunadas al parto, y en los potrillos recién nacidos. En el caso de caballos no vacunados que sufran alguna herida, una buena posibilidad es la administración de la antitoxina tetanica y del toxoide tetanico al mismo tiempo pero en diferentes puntos de inyección, para administrar después una segunda dosis del toxoide a las 4 semanas de la primera aplicación, con el fin de completar así la serie primaria. En lo sucesivo, se deberán administrar aplicaciones del toxoide tetanico como refuerzo anualmente, para mantener protegido al caballo.

Encefalomielitis equina (enfermedad del sueño)

En Estados Unidos la encefalomielitis equina puede ser producida por el virus de la encefalitis equina del Este o por el virus de la encefalomielitis del Oeste(EEE y WEE, por sus siglas en ingles, respectivamente) existiendo reportes de este ultimo en los estados occidentales y en los de la región del medio Oeste norteamericano, con casos esporádicos en las regiones Noreste y Sureste del país, mientras que la distribución de la encefalitis equina del Este esta restringida a los estados del Este y Sureste. La encefalomielitis equina Venezolana (VEE, por sus siglas en ingles) se presenta en Sudamérica y Centroamérica, pero además se ha diagnosticado en Estados Unidos durante mas de 20 años. Un brote de encefalomielitis equina venezolana en la parte Sur de México, en 1993, genero la recomendación de vacunar a los caballos residentes dentro de una franja de 64km (40 millas) de la frontera México - Estadounidense, en los estados de California, Texas, Nuevo México y Arizona. Los virus de la encefalomielitis se trasmiten a los caballos mediante el piquete de mosquitos y, con menos frecuencia mediante otros insectos chupadores de sangre, a partir de aves y roedores silvestres que sirven como reservorios de estos virus en la naturaleza. El ser humano también es susceptible a la enfermedad si es picado por mosquitos infectados. La encefalomielitis equina del Oeste y la del Este no son contagiosas directamente de un caballo a otro, y el contagio indirecto de equino a equino o de equino a humano mediante mosquitos es altamente improbable debido a la cantidad de virus presente en la sangre de los caballos afectados, que es muy pequeña en el caso de las encefalomielitis del Este y del Oeste. Por su parte, la encefalomielitis equina Venezolana se puede transmitir directamente entre caballos. La encefalomielitis equina del Este es más virulenta para el caballo, pues produce una mortalidad cercana al 90%. La encefalomielitis equina Venezolana también puede causar muerte, pero los animales pueden desarrollar una infección subclinica, lo cual puede generar una inmunidad duradera. De los 3 virus, el de la encefalomielitis equina del Oeste es el que produce la mortalidad mas baja(aproximadamente el 50%).

La vacunación con una de las varias vacunas inactivadas disponibles ya sea bivalentes (encefalomielitis equinas del Este y del Oeste) o trivalentes(las dos anteriores mas la Venezolana). Proporciona un control efectivo de estas enfermedades y se recomienda enfáticamente para todos los caballos que residan en las vastas áreas de Estados Unidos donde existe la ocurrencia de estas enfermedades. La vacunación primaria de los caballos no vacunados.

Implica la aplicación intramuscular de dos dosis de vacuna, dejando transcurrir de 3 a 4 semanas entre ambas aplicaciones. Lo mejor es realizar la revacunacion anual durante la primavera, antes de que llegue a su máximo la temporada de mosquitos e insectos vectores. La vacunación de refuerzo en las yeguas preñadas, de 4 a 6 semanas antes del parto, proporciona protección pasiva a los potrillos mediante el calostro, misma que dura de 6 a7 meses. La vacunación primaria de los potros nacidos al final del periodo de empadre se puede retrasar hasta la primavera siguiente en climas donde los mosquitos mueren a causa del invierno, pero de no ser así, la vacunación se debe iniciar entre lo 3 y4 meses de edad. Los potros vacunados antes de este tiempo, se deben revacunar a los 6 meses y al año, para asegurar una protección adecuada. Aun cuando los fabricantes de las vacunas no lo recomiendan especialmente, muchos médicos veterinarios de los estados del Sur, donde los mosquitos están activos todo el año, prefieren vacunar a los caballos dos veces al año para asegurar una protección uniforme durante los doce meses. Es posible combinar por comodidad la vacunación anual contra encefalomielitis, con la antitetánica, y donde resulte apropiado, con las vacunaciones de refuerzo contra influenza, la rinoneumonia y la fiebre equina del Potomac utilizando vacunas polivalentes.

Influenza equina.

La influenza equina es una de las enfermedades infecciosas más comunes que afectan al tracto respiratorio de los caballos, y es causada por uno de dos ortomixovirus de la influenza tipo A , a saber: la influenza equina A 1 o la influenza equina A 2. Esta enfermedad es altamente contagiosa y se difunde rápidamente entre los grupos de caballos, pues al toser los animales expelen grandes cantidades de virus infectantes, dispersándolos en las gotas del aerosol resultante, pudiendo viajar así en el aire para infectar a otros equinos que se encuentren a distancias hasta cuando menos de 30 metros (35 yardas). Los signos clínicos incluyen fiebre, letargia, anorexia, tos, descargas nasales y mialgia, y su severidad varia dependiendo del grado de inmunidad existente y de otros factores. Es posible que los animales vacunados recientemente se infecten de forma subclinica y diseminen el virus. El control de la influenza se va complicado por el hecho de que la inmunidad contra un mismo virus (homologo) después de la infección natural persiste durante poco mas de un año. Además los componentes de las glucoproteinas de superficie de los virus de la influenza sufren continuamente evolución y cambio, esquivando a menudo las defensas del animal. Este proceso, conocido como cambio antigenico, reduce el grado y la duración de la protección conferida tanto por las infecciones pre4vias como por la vacunación, permitiendo que los caballos queden susceptibles a la misma, dentro de un periodo relativamente corto. La enfermedad se recicla continuamente de forma ensortija, en la población equina de los Estados Unidos, por lo que se han presentado brotes explosivos con intervalos de varios años, cuando la inmunidad de la población caballar disminuye, al tiempo que se presenta un cambio antigenico suficiente en el virus, como para generar una nueva cepa. El transporte rápido a nivel nacional e internacional de los caballos que se encuentran incubando la infección, así como de los infectados en forma subclinica con el virus de la influenza, facilita la amplia diseminación de la enfermedad.

Todas las vacunas contra la influenza que existen en el comercio son productos inactivados para administración mediante inyección intramuscular y no inducen una inmunidad tan persistente como la que resulta de la recuperación de la infección natural. Además, la legislación en materia de prueba de las vacunas hace que sea costoso y tardado para los fabricantes de vacuna la actualización continua de sus productos, evitando así la inclusión de los aislamientos recientes más relevantes de los virus de campo de la influenza. Consecuentemente, los antígenos vírales que contienen muchas vacunas tienen muchos años de retraso en comparación con la evolución de los virus de campo, de lo cual resulta una duración suboptima de la protección conferida, haciendo necesaria la revacunacion frecuente a intervalos de 2 a 4 meses. Si los animales se vacunan con menos frecuencia, es poco probable que se logre prevenir la infección, aunque en términos generales se logra atenuar la severidad de los signos resultantes de la exposición al virus.

La vacunación contra la influenza se recomienda altamente para los caballos que se exponen con frecuencia a los equinos de otros ranchos, como ocurre en los ranchos reproductores, en los hipódromos, en los centros de entrenamiento, en las pensiones de caballos, en las ferias y eventos atléticos similares. La primovacunacion contra la influenza implica la administración intramuscular de dos dosis, con un intervalo de 3 a 4 semanas entre ambas, posteriormente esta indicada la vacunación de refuerzo a intervalos de 2 a 12 meses, dependiendo de la edad del caballo, del riesgo de adquirir la infección y de la duración de la época de alto riesgo. La revacunacion de los caballos jóvenes de competencia a intervalos de 3 meses, se recomienda para proporcionar una protección optima. Algunos caballos sufren inflamación muscular local y dolor o bien pueden presentar en forma transitoria signos de autolimitantes como fiebre, inapetencia y letargia, después de la vacunación. Es por ello que tal vez no sea recomendable la vacunación de los caballos contra la influenza ni contra otras enfermedades dentro de los 7 a 10 días previos a la realización de un evento en que los animales dedicados al deporte vayan a poner a prueba su rendimiento.

En los ranchos de reproducción todos los caballos maduros se deben revacunar con base en su riesgo de exposición. La revacunacion de las yeguas preñadas se debe realizar de 4 a 6 semanas antes del parto. Los potrillos procedentes de yeguas vacunadas pueden estar protegidos durante varios meses gracias a los anticuerpos que les transfiere su madre mediante el calostro, los cuales también pueden modificar la respuesta a la vacunación contra la influenza si esta se realiza antes de los 6 meses de edad. Es por ello que el programa para la primovacunacion contra la influenza de los potros depende del estado de vacunación de las yeguas así como del riesgo de que adquieran infección. En el caso de potros nacidos de yeguas vacunadas que se mantengan aislados de la exposición a los equinos de otras instalaciones, la primera vacunación se puede retrasar hasta los seis meses de edad. De lo contrario, se recomienda que la primovacunacion se inicie a los 3 a 4 meses de edad, con revacunacion a intervalos de 4 a 6 semanas, hasta que el animal cumpla los 7 meses de vida. La vacunación de los potros procedentes de yeguas no vacunadas pueden comenzar desde tan solo el primer mes de edad, si es que el riesgo de exposición es alto; de lo contrario, se recomienda seguir las instrucciones del fabricante y arrancar la serie de revacunaciones primarias de 3 a 4 meses de edad. Independientemente de la edad a al que se inicie la primovacunacion, se ha demostrado que una serie de 3 vacunaciones primarias induce títulos elevados y más persistentes de anticuerpos contra la influenza, que los obtenidos cuando se utiliza la serie recomendada de solo 2 aplicaciones.

Los programas de control de las enfermedades infecciosas son componentes importantes de los esquemas de manejo encaminados a elevar al máximo la salud, la productividad y el rendimiento de los equinos. Cuando un agente infeccioso alcanza un nivel suficiente como para derrotar la inmunidad que el animal haya adquirido mediante la exposición natural previa a dicho patógeno o mediante la vacunación, se produce una enfermedad infecciosa en un individuo o bien un brote de infección en toda la manda. Es por ello que los programas de control de las enfermedades se deben dirigir hacia la reducción de la cantidad de agentes infecciosos presentes en el ambiente de los caballos (nivel de desafío), minimizando a la vez los factores capaces de reducir la inmunidad(estrés) y favoreciéndola mediante la vacunación. La incidencia de agentes infecciosos en la población equina tiende a incrementarse cuando aumenta el numero y la concentración de caballos en los ranchos, cuando se movilizan los caballos ya sea hacia adentro o hacia fuera del rancho y cuando existen influencias del medio ambiente y del manejo. Las condiciones que prevalecen en los ranchos de reproducción y en las caballerizas de los equinos deportistas de alto rendimiento así como en los de feria y exposiciones, además de las instalaciones de los hipódromos, son ideales para la introducción y transmisión de enfermedades infecciosas, particularmente de las que afectan al aparato respiratorio. En los ranchos de reproducción, introducción de equinos de varias fuentes, la mezcla de individuos de diversas edades y la altas proporción de potros susceptibles de varias fuentes, la mezcla de individuos de diversas edades y alta proporción de potros susceptibles y yeguas gestantes, representan problemas especiales y sirven para ilustrar algunos principios importantes del control de las enfermedades.

La vacunación representa una parte importante del programa general de control de las enfermedades infecciosas en la mayoría de las empresas equinas. La decisión de usar una vacuna determinada en un rancho, depende del riesgo que animales tengan de adquirir la infección y de las consecuencias medicas y económicas que represente la enfermedad en comparación con la eficacia, el costo y los efectos adversos potenciales que tenga el programa de vacunación. Resulta impractico recomendar un programa estándar de vacunación para todos los médicos veterinarios y propietarios de caballos, pues el riesgo de adquirir una infección especifica varia de una cuadra a otra. Los programas de vacunación de deben hacer a la medida de cada rancho, tomando en consideración la edad, el tipo, la cantidad, la función zootecnica, la densidad de población y el valor de los animales, así como las instalaciones, el manejo, la ubicación geográfica y la exposición potencial a las enfermedades. Las expectativas del propietario deben ser realistas, comprendiendo que la vacunación sirve para reducir al mínimo el riesgo de infección, pero que no es siempre capaz de prevenirla, el calendario de vacunación debe estar diseñado de tal manera que la serie de aplicaciones primarias y vacunaciones de refuerzo concluya a tiempo como para anticiparse a la posible exposición a los patógenos. Todos los caballos del rancho se deben vacunar siguiendo el mismo calendario, siempre que sea posible, para simplificar el sistema de riesgos y para elevar al máximo el nivel de inmunidad entre ellos, de tal manera que queden establecidos los bloqueos para evitar la transmisión. Esto minimiza la multiplicación de los agentes infecciosos y protege a los caballos que dentro de un grupo respondan de manera deficiente a la vacunación, pues no todos los individuos de la población quedan protegidos con el mismo nivel ni durante el mismo tiempo después de la vacunación. Se debe prestar atención estricta a las recomendaciones del fabricante en lo referente al almacenamiento, manejo y administración de las vacunas, con el objeto de elevar al máximo su eficacia y su seguridad. Siempre que un animal salga de la explotación para su venta, entrenamiento o con fines de reproducción, debe ir acompañado de sus registros de vacunación y mantenimiento de la salud; además, los propietarios de las cuadras deben establecer prerrequisitos de vacunación y solicitar que todos los animales que ingresen a su propiedad traigan consigo copias de sus registros de salud.

Es necesario que los médicos veterinarios sigan los procedimientos adecuados de cuidado, preservación y administración de vacunas. Solo se deben utilizar vacunas que cuenten con la licencia federal, siguiendo con todo cuidado las recomendaciones del fabricante, a menos que se cuente con investigación fidedigna o con la suficiente experiencia clínica que indique que la aplicación de protocolos alternativos de vacunación puede mejorar la eficacia de una vacuna sin incrementar sus efectos adversos. Aun cuando es poco frecuente, siempre existe la posibilidad de que se presente una reacción anafilactica, por lo que todas vacunas deben ser administradas por un medico veterinario o bajo su supervisión directa. Las reacciones adversas deben ser reportadas al fabricante de la vacuna y a las autoridades en materia de salud animal.

Actualmente existen en Estados Unidos vacunas para ayudar a la prevención del tétanos, de la encefaliomielitis equina del Este, del Oeste y Venezolana, la influenza, la infección por el virus herpes equin-1 y el virus herpes equino-4(rinoneumonitis), la infección por Streptococcus equi(gurma o papera equina), la rabia, la erliquiosis monocitica equina(fiebre equina del Potomac), el botulismo, la arteritis viral equina, el ántrax y la endotoxemia. En el caso de algunas enfermedades particularmente las de tipo respiratorio, el apego a las recomendaciones del fabricante tal vez no de cómo resultado una prevención completamente efectiva de la enfermedad, por lo que se puede necesitar de la modificación de los protocolos recomendados. En el apéndice de este articulo aparecen lineamientos generales para el uso de las vacunas equinas de indicación mas frecuente bajo diversas condiciones de manejo y en ubicaciones geográficas distintas.

Herpes Virus Equino (Rinoneumonitis)

Actualmente se reconoce que la rinoneumonitis representa en verdad a 2 enfermedades producidas por 2 virus distintos, a saber: el herpes virus equino tipo 1 y el herpes virus equino tipo 4 (EHV-1 y EHV-4, por sus siglas en ingles, respectivamente). Ambos virus infectan el tracto respiratorio produciendo una enfermedad cuya severidad varia de leve a severa y es parecida a la influenza, caracterizada por fiebre elevada, letargia, inapetencia, descargas nasales y tos. La infección se complica frecuentemente con bacterias secundarias. Además, el herpes virus equino tipo 1 produce aborto de los fetos infectados por sus madres, o bien los animales pueden nacer muy débiles y ser no viables, presentando una enfermedad neurológica paralítica conocida como mieloencefalopatia secundaria a vasculitis de la medula espinal y del cerebro. La infección se difunde mediante el aerosol de las secreciones procedentes de los caballos con tos, por contacto directo o indirecto(fomites), el contacto con las secreciones nasales y, en el caso del herpes virus equino tipo 1, mediante los fetos abortados, los fluidos fetales y la placenta de los animales abortados. Al igual que ocurre con los herpes virus en otras especies, estos pueden permanecer en etapa latente en los caballos portadores crónicos, los cuales no muestran signos clínicos, pero pueden experimentar la recrudescencia de la infección y la diseminación del virus cuando se someten a estrés. Esta situación compromete seriamente los esfuerzos de control de estas enfermedades y explica el por que se pueden presentar brotes de infección por ambos virus en las poblaciones cerradas de caballos.

Las infecciones del aparato respiratorio con los herpes virus equinos tipo 4 y 1 son más comunes en los potros al destete, en los de un año y en los caballos jóvenes que inician el entrenamiento particularmente cuando se acopian animales de varias fuentes formando grupos nuevos. Debido a que ambos virus son enzooticos en al mayoría de las poblaciones equinas, la mayoría de los caballos maduros ha desarrollado un cierto nivel de inmunidad mediante la exposición repetida, por lo que no representan una enfermedad respiratoria grave cuando se infectan. Por el contrario, los equinos no desarrollan resistencia contra la forma abortiva ni con las formas neurológicas de la infección por el virus herpes tipo 1, ni aun después de la exposición repetida. Parece que existe un cierto grado de protección cruzada entre los virus de los tipos 1 y 4, y que las vacunas elaboradas con el herpes virus tipo 1 ofrecen cierta protección contra la infección por el virus del tipo 4.

Las principales indicaciones de uso de las vacunas contra los herpes virus equinos incluyen la prevención del aborto producido por el virus tipo 1 en las yeguas preñadas, y la prevención de la enfermedad respiratoria(rinoneumonitis) en los potros, animales al destete, los añojos, los caballos jóvenes dedicados a actividades deportivas y los de ferias y exposiciones, que están en alto riesgo de contraer infección. Mientras que las vacunas disponibles comercialmente no proporcionan una protección absoluta, parecen reducir la frecuencia y la severidad de la enfermedad, y limitar la ocurrencia de brotes de abortos. Se recomienda vacunar a tos las yeguas gestantes durante el quinto, séptimo y noveno meses de la gestación, utilizando la vacuna aprobada, elaborada con el virus herpes equino tipo 1 inactivado. Muchos médicos veterinarios también recomiendan la administración de una dosis adicional durante el tercer mes de la gestación. Además, comúnmente se inmuniza a las yeguas al momento del apareamiento con una vacuna inactivada que contiene los virus tipos 1 4, repitiendo la aplicación un mes antes del parto. Las yeguas no preñadas y los garañones se deben revacunar antes del inicio de la época de montas y las vacunaciones subsecuentes se deben basar en el riesgo de exposición.

La vacunación primaria de los potros implica la administración de dos dosis de la vacuna inactivada elaborada a base de los virus EHV-1/AHV-4, o bien con la vacuna activa modificada preparada con el virus herpes virus equino tipo 1, dejando transcurrir un intervalo de 3 a 6 semanas entre ambas aplicaciones, comenzando 2 a 4 meses de edad. La inmunidad posterior a la vacunación parece ser de corta duración y se recomienda que los potros, los caballos jóvenes, los equinos deportistas y de feria con alto riesgo, se revacunen a intervalos de 3 meses, al igual que ocurre con la influenza. No siempre queda bien definido el beneficio del uso de los programas intensivos de vacunación contra los herpes virus equinos tipos 1 y 4 en los potros y los caballos jóvenes. En términos generales no se recomienda la vacunación frecuente de los equinos maduros no gestantes, excepción hecha de los que se utilizan en los ranchos reproductores. Las vacunas combinadas influenza/herpes virus, resultan cómodas para la vacunación de refuerzo contra los virus respiratorios en los equinos de alto riesgo. Las vacunas disponibles comercialmente no tienen en la etiqueta la indicación para la prevención de la forma mieloencefalica de la infección causada por el virus herpes equino tipo 1.

Infección por streptococcus (gurma o papera equina)

La gurma es una enfermedad altamente contagiosa, causada por la bacteria Streptococcus equi. Esta enfermedad casi siempre es problema en las cuadras de reproducción, donde puede ser ensortija y afecta principalmente a los caballos jóvenes (del destete a un año de vida) aun cuando los caballos de cualquier edad mantenidos bajo diversos sistemas de manejo se pueden afectar si no se protegen mediante la exposición previa a la enfermedad o mediante la vacunación. Esta enfermedad, conocida también como distemper, se trasmite mediante el contacto con caballos infectados o con portadores subclinicos, o bien a través del contacto indirecto mediante bebederos, comederos, pastura, caballerizas, camiones de carga, o equipo de acicalamiento contaminado con descargas nasales o pus procedente del drenaje de los ganglios linfáticos e los caballos infectados. El germen puede en el ambiente durante muchos meses si se protege de los rayos directos del sol y de los desinfectantes, pudiendo actuar como fuente de infección para los caballos de nuevo ingreso a la explotación. Después de la inhalación o ingestión, S. Equi induce una severa repuesta inflamatoria, la cual produce dolor en la garganta y al comer, y una copiosa descarga nasal de dolor nebulosos. Esta bacteria se disemina a los ganglios linfáticos que se centran en la cabeza y la mandíbula, produciendo aumento de volumen de los mismos y, finalmente abscesos y descarga de pus de color cremoso. El aumento de volumen de los ganglios linfáticos puede comprimir la nariz y la traquea, causando problemas al deglutir y dificultad respiratoria, de donde deriva el nombre de papera. Los caballos afectados presentan fiebre de 38.8 a 40º C (de 102 a 104º F) y por lo general presentan letargia y anorexia, particularmente cuando la fiebre alcanza su mayor nivel, un poco antes que se inicie el drenaje de los abscesos.

Existen en el comercio varias vacunas inactivadas subunitarias (proteína M) y una bacteria elaborada con células completas, para administración intramuscular, para ayudar a prevenir la papera equina. Ninguno de estos productos es completamente efectivo en la prevención de la enfermedad, pero todos ellos parecen reducir la severidad y la incidencia, aproximadamente en un 50% durante los brotes. Todas las vacunas contra la gurma, particularmente la bacteria elaborada con células completas, tienden a causar reacciones en el sitio de aplicación con mas frecuencia que otras vacunas para caballos particularmente cuando se administran en el cuello. Consecuentemente, la vacunación contra la papera equina no se recomienda en forma rutinaria, excepto en instalaciones particularmente los ranchos de reproducción donde la gurma es un problema endémico persistente, o en el caso de caballos que se vayan a transportar a dichas instalaciones de alto riesgo. Las recomendaciones de los fabricantes indican la primovacunacion con 2 o 3 dosis, administrada a intervalos de 2 a 4 semanas, dependiendo del producto utilizado, aplicando después una revacunacion anual. La eficiencia se puede mejorar mediante el uso de una serie de tres aplicaciones como primovacunacion, dando refuerzo cada seis meses, independientemente del producto utilizado. En los ranchos de reproducción se deben concentrar los esfuerzos hacia la prevención de la infección en los potrillos y en los animales al destete, mediante la vacunación de sus madres con productos aprobados, durante las ultimas 4 a seis semanas de la gestación, para iniciar la vacunación de los potros a los 2 a tres meses de edad. Una cantidad significativa de potrosa no presenta una respuesta serologica después de la vacunación primaria, por lo que se recomienda la aplicación de una dosis adicional a los seis meses de edad. No se recomienda la vacunación contra la papera en los caballos de compañía o deporte que se mantienen en situaciones de bajo riesgo.

Rabia

La rabia es una enfermedad neurológica que se observa con poca frecuencia en los caballos, misma que se produce cuando el animal es inoculado con el virus de la rabia mediante la mordedura de algún animal rabioso de vida silvestre. Las especies silvestres que sirven de reservorio natural de la infección con este rhabdovirus difieren entre las diversas regiones de América del Norte e incluyen a los zorrillos, mapaches, zorras, tejones y murciélagos. La mordedura ocurre con mas frecuencia cerca del hocicó, entre otras partes de la cara y en la parte inferior de las extremidades. Ocurrido esto, el virus emigra a través de los nervios hacia el cerebro, donde inicia una encefalitis de progresión rápida e invariablemente fatal. Los signos clínicos varían ampliamente e incluyen fiebre, letargia, inapetencia, alteraciones de la conducta, respuesta exagerada al tacto, debilidad, incordinacion, claudicación aparente, cólico, incapacidad para la deglucion, ceguera, hiperactividad y convulsiones. Los caballos que se mantienen en zonas rurales, particularmente boscosas donde la rabia es endémica en la población de animales silvestres se encuentran en riesgo, por lo general deben ser vacunados. Aun cuando la incidencia a la rabia en el caballo es baja, la enfermedad es invariablemente fatal y tiene una significancia considerable en materia de salud publica. Todas las vacunas antirrábicas aprobadas para uso en equinos son para administración intramuscular, contienen virus inactivado(virus muerto) y parecen ser seguras. Las recomendaciones de los fabricantes indican la primera aplicación a los equinos de 3 meses de edad o más, aplicando la segunda al año de edad, con revacunaciones anuales. La publicación de un reporte reciente de rabia en caballos jóvenes vacunados en Canadá, sugiere que debe evaluarse la administración de dos dosis como primovacunacion en los potros. Actualmente no se recomienda la vacunación antirrábica de las yeguas gestantes, pero esta pendiente la publicación de datos respecto a la seguridad durante la preñez, por lo que estas hembras deben recibir sus refuerzos vacúnales antes del apareamiento.

No se deben utilizar las vacunas antirrábicas elaboradas con virus activo modificado, que no cuenten con licencia para su aplicación en equinos.

Erliquiosis Monocitica Equina (Fiebre Equina del Potomac)

La erliquiosis monocitica equina es causada por el parásito Ehrlichia risticil fue descrita originalmente en 1979 como una enfermedad esporádica que afecta a los caballos residentes en los estados del Noroeste de Estados Unidos, cerca del Río Potomac. Aun cuando la enfermedad sigue teniendo su mayor prevalencia en los estados Orientales del citado país, particularmente cerca de los ríos caudalosos, actualmente se le ha identificado bajo diversas condiciones climáticas y en muchas regiones de Estados Unidos y Canadá. Parece que la enfermedad no se contagia directamente de un caballo a otro y es probable aun cuando no se ha demostrado que algún insecto vector, tal vez una garrapata, este involucrado en la transmisión de la enfermedad. Este padecimiento es de naturaleza estacional y se presenta entre las ultimas etapas de la primavera y principios del otoño en las áreas templadas, ocurriendo la mayor parte de los casos en los meses de julio, agosto y septiembre, al iniciarse la época de calor. La enfermedad puede afectar esporádicamente a caballos individuales o causar brotes que afectan a muchos animales. Los signos clínicos varían grandemente entre los equinos, y las pruebas serologicas de anticuerpos indican una alta proporción de los caballos de los ranchos donde se presentan los brotes, pueden estar afectados sin mostrar signos clínicos. Los signos típicos incluyen fiebre de 38.8º a 41.7º C (de 102 a 107º F), letargia, inapetencia, reducción o ausencia de los sonidos del tracto intestinal, diarrea de leve a profusa, cólico y deshidratación. Del 20 al 36% de los caballos afectados mueren o es necesario sacrificarlos debido a graves complicaciones tales como laminitis. Una vez confirmado el diagnostico de la fiebre de la fiebre equina del Potomac, en un rancho o en una región geográfica determinada, es probable que se sigan presentando casos en los años futuros. Se recomienda la vacunación con una de las diversas vacunas inactivadas disponibles, en los caballos que vivan en las áreas endémicas o que vayan a viajar hacia ellas. Se utiliza una primovacunacion con dos dosis espaciadas con un intervalo de 3 a 4 semanas entre ambas, de lo cual resulta una protección que llega a su máximo nivel después de 3 o 4 semanas de la segunda administración. Los fabricantes recomiendan la revacunacion a intervalos de 6 a 12 meses, aun cuando en las zonas de alta incidencia endémica se recomienda la vacunación a intervalos de 6 meses o menos, pues la protección postvacunal es incompleta y de corta duración. En el mejor de los casos, el 80% de los animales vacunados queda protegido contra la mayoría de los signos clínicos, pero la severidad de la enfermedad y la mortalidad tienden a verse grandemente reducidas en los caballos vacunados que llegan a enfermar. La vacunación se debe programar de tal manera que ocurra antes de la época del mayor riesgo potencial, durante los meses del verano (en los estados de medio Oeste y del Este de Estados Unidos), o bien en el otoño, invierno y primavera (en las áreas de las colinas de la costa de California). Las vacunas que existen en el comercio están aprobadas para su uso en garañones y en yeguas gestantes, y se pueden administrar un mes antes del parto. Los anticuerpos del calostro pueden bloquear la respuesta a la primera vacunación que se aplica a los potrillos procedentes de yeguas inmunes, cuando estos reciben la vacuna antes de los 3 meses de edad. Aproximadamente en el 33% de los potros, los anticuerpos meternos siguen siendo detestables después de los 3 y hasta los 5 meses de vida. Por lo tanto, en las zonas endémicas la vacunación se debe iniciar cuando los potros tengan de 3 a 4 meses de vida. Es necesario administrar dosis adicionales a intervalos mensuales, hasta los 5 meses de edad, para asegurar la obtención de una respuesta primaria cuando se inicia el calendario de vacunación antes de los 4 meses de vida.

Botulismo

Se han observado tres formas de botulismo en los caballos, a saber: botulismo toxicoinfeccioso(síndrome del sacudimiento del potro), envenenamiento por forraje y botulismo de las heridas, como resultado de la acción de las poderosas toxinas producidas por la bacteria Clostridium botulinum, que reside en el suelo y que es capaz de formar esporas. El botulismo de las heridas se produce cuando las esporas de C. Botulinum desarrollan la forma vegetativa y se inicia la producción de la toxina en las heridas contaminadas. El síndrome de sacudimiento de los potros es el resultado de la producción de la toxina por la forma vegetativa de las esporas ingeridas, presentes en el tracto intestinal. El mal conocido como envenenamiento con forraje se produce como resultado de la ingestión de la toxina previamente formada en algún material de origen vegetal en descomposición, o en las canales de animales que puedan estar presentes en el alimento. La botulina es la mas potente de las toxinas biológicas conocidas y actúa bloqueando los impulsos nerviosos, dando como resultado debilidad que progresa hasta generar parálisis, incapacidad para la deglucion y, frecuentemente, la muerte. De las diferentes toxinas que producen los diversos subtipos de C. Botulinum, los tipos B y C están asociados con la mayoría de los brotes de botulismo en los equinos y casi todos los casos de síndrome de sacudimientos en el potro son causados por la botulina del tipo B. Esta aprobado un toxoide contra C. Botulinum tipo B, para uso en equinos en estados unidos, cuya principal indicación es la prevención del síndrome del sacudimiento en los potros, el cual es un problema significativo en kentucky y en los estados costeños del Atlántico, entre los potros de 2 semanas a 8 meses de edad. Para la primovacunacion, las yeguas deben recibir el producto mediante una serie de tres aplicaciones durante la gestación, a intervalos de 1 mes, calculando el calendario para que la ultima dosis que administrada de 2 a 4 semanas antes del parto, con el fin de asegurar la protección optima del potrillo a través del calostro. En los subsecuentes las yeguas deben recibir una vacunación de refuerzo aplicando una dosis un mes antes de cada parto. Actualmente no existen vacunas aprobadas para prevenir el botulismo debido a C. Botulinum tipo C ni a otros tipos de la bacteria, por lo que no se practica la vacunación rutinaria.

Arteritis viral equina

La Arteritis viral equina (EVA, por sus siglas en ingles) es una enfermedad de distribución mundial que causa mortalidad embrionaria temprana o abortos en las yeguas gestantes, y signos similares a los de la influenza, fiebre e inflamación edematosa de los párpados, tejidos faciales, labios, tronco y zonas genitales en otros caballos. Existe una alta prevalencia serologica de la infección en los caballos ligeros de trote(conocidos en estados unidos como "Standardberds"), pero rara vez se observa la enfermedad clínicamente en esta raza, lo cual indica que la infección subclinica es común. Por el contrario, en los caballos purasangre y en la mayoría de las otras razas existe una baja prevalencia serologica de la infección, pero los signos clínicos suelen ser fulminantes. Aun cuando la enfermedad es contagiosa directamente de los equinos con signos clínicos agudos (mediante las gotas de los aerosoles), el método más importante de diseminación entre el pie de cría es la transmisión venérea a las yeguas, a través del semen de los garañones portadores infectados en forma subclinica. Durante los brotes de Arteritis viral equina que se presentaron a mediados de la década de 1980, se utilizo una vacuna comercial aprobada, elaborada con un virus activo modificado, principalmente para proteger a las yeguas no gestantes que estaban siendo servidas por sementales portadores y también con el objeto de prevenir la infección y establecimiento del estado de portador en los garañones no infectados. Subsecuentemente, la vacuna se ha utilizado con efectividad para controlar brotes de la forma respiratoria de la enfermedad entre las poblaciones de alta concentración de caballos deportistas cuyo rendimiento se pone a prueba. Los gobiernos de muchos países no permiten la importación de caballos con resultados positivos a las pruebas de sangre, en los que se hayan detectado anticuerpos neutralizantes contra la Arteritis viral equina. Debido a que la respuesta de anticuerpos después de la vacunación es indistinguible de la que se presenta después de la infección natural, la vacunación puede complicar las pruebas serologicas de los caballos para exportación. La vacunación de yeguas no gestantes y de los garañones no infectados antes de la época de apareamiento solo se recomienda bajo circunstancias especiales, y su uso debe ser coordinado por él medico veterinario oficial del ministerio de agricultura de los estados unidos (USDA, por sus siglas en ingles) y por los médicos verinarios oficiales del estado en cuestión. Las pruebas hemáticas que presenten evidencia de que el caballo era serologicamente negativo antes de la vacunación pueden ser de ayuda para resolver disputas, pero no garantizan con ello se impida la entrada a otros países o a otros ranchos de reproducción.

Antrax

El ántrax es una enfermedad septicemica grave y rápidamente fatal, causada por la proliferación y diseminación de la forma vegetativa de Bacillus antrhacis en el organismo, después de la ingestión de las esporas del germen presentes en el suelo. La enfermedad se adquiere mediante la ingestión o bien mediante la contaminación de heridas, y se encuentra solo en áreas geográficas limitadas, donde la alcanidad del suelo favorece la supervivencia del germen. Debido a que esta enfermedad es rara en los caballos, y al hecho de que las vacunas elaboradas con esporas vivas no encapsuladas(cepa sterne) pueden estar asociadas a efectos adversos, la vacunación se practica solo en aquellos raros casos en que los caballos estén pastoreando en algún área endémica conocida. Bajo dichas circunstancias, parece que la protección se logra mediante una primovacunacion consistente en una serie de dos aplicaciones subcutáneas, con un intervalo de 2 a 3 semanas entre ambas, seguida de ravacunacion anual. Debido a la alta incidencia de reacciones indeseables, no se recomienda la vacunación de las yeguas gestantes.

Actualmente se reconoce que la rinoneumonitis representa en verdad a 2 enfermedades producidas por 2 virus distintos, a saber: el herpes virus equino tipo 1 y el herpes virus equino tipo 4 (EHV-1 y EHV-4, por sus siglas en ingles, respectivamente). Ambos virus infectan el tracto respiratorio produciendo una enfermedad cuya severidad varia de leve a severa y es parecida a la influenza, caracterizada por fiebre elevada, letargia, inapetencia, descargas nasales y tos. La infección se complica frecuentemente con bacterias secundarias. Además, el herpes virus equino tipo 1 produce aborto de los fetos infectados por sus madres, o bien los animales pueden nacer muy débiles y ser no viables, presentando una enfermedad neurológica paralítica conocida como mieloencefalopatia secundaria a vasculitis de la medula espinal y del cerebro. La infección se difunde mediante el aerosol de las secreciones procedentes de los caballos con tos, por contacto directo o indirecto(fomites), el contacto con las secreciones nasales y, en el caso del herpes virus equino tipo 1, mediante los fetos abortados, los fluidos fetales y la placenta de los animales abortados. Al igual que ocurre con los herpes virus en otras especies, estos pueden permanecer en etapa latente en los caballos portadores crónicos, los cuales no muestran signos clínicos, pero pueden experimentar la recrudescencia de la infección y la diseminación del virus cuando se someten a estrés. Esta situación compromete seriamente los esfuerzos de control de estas enfermedades y explica el por que se pueden presentar brotes de infección por ambos virus en las poblaciones cerradas de caballos.

Las infecciones del aparato respiratorio con los herpes virus equinos tipo 4 y 1 son más comunes en los potros al destete, en los de un año y en los caballos jóvenes que inician el entrenamiento particularmente cuando se acopian animales de varias fuentes formando grupos nuevos. Debido a que ambos virus son enzooticos en al mayoría de las poblaciones equinas, la mayoría de los caballos maduros ha desarrollado un cierto nivel de inmunidad mediante la exposición repetida, por lo que no representan una enfermedad respiratoria grave cuando se infectan. Por el contrario, los equinos no desarrollan resistencia contra la forma abortiva ni con las formas neurológicas de la infección por el virus herpes tipo 1, ni aun después de la exposición repetida. Parece que existe un cierto grado de protección cruzada entre los virus de los tipos 1 y 4, y que las vacunas elaboradas con el herpes virus tipo 1 ofrecen cierta protección contra la infección por el virus del tipo 4.

Las principales indicaciones de uso de las vacunas contra los herpes virus equinos incluyen la prevención del aborto producido por el virus tipo 1 en las yeguas preñadas, y la prevención de la enfermedad respiratoria(rinoneumonitis) en los potros, animales al destete, los añojos, los caballos jóvenes dedicados a actividades deportivas y los de ferias y exposiciones, que están en alto riesgo de contraer infección. Mientras que las vacunas disponibles comercialmente no proporcionan una protección absoluta, parecen reducir la frecuencia y la severidad de la enfermedad, y limitar la ocurrencia de brotes de abortos. Se recomienda vacunar a tos las yeguas gestantes durante el quinto, séptimo y noveno meses de la gestación, utilizando la vacuna aprobada, elaborada con el virus herpes equino tipo 1 inactivado. Muchos médicos veterinarios también recomiendan la administración de una dosis adicional durante el tercer mes de la gestación. Además, comúnmente se inmuniza a las yeguas al momento del apareamiento con una vacuna inactivada que contiene los virus tipos 1 4, repitiendo la aplicación un mes antes del parto. Las yeguas no preñadas y los garañones se deben revacunar antes del inicio de la época de montas y las vacunaciones subsecuentes se deben basar en el riesgo de exposición.

La vacunación primaria de los potros implica la administración de dos dosis de la vacuna inactivada elaborada a base de los virus EHV-1/AHV-4, o bien con la vacuna activa modificada preparada con el virus herpes virus equino tipo 1, dejando transcurrir un intervalo de 3 a 6 semanas entre ambas aplicaciones, comenzando 2 a 4 meses de edad. La inmunidad posterior a la vacunación parece ser de corta duración y se recomienda que los potros, los caballos jóvenes, los equinos deportistas y de feria con alto riesgo, se revacunen a intervalos de 3 meses, al igual que ocurre con la influenza. No siempre queda bien definido el beneficio del uso de los programas intensivos de vacunación contra los herpes virus equinos tipos 1 y 4 en los potros y los caballos jóvenes. En términos generales no se recomienda la vacunación frecuente de los equinos maduros no gestantes, excepción hecha de los que se utilizan en los ranchos reproductores. Las vacunas combinadas influenza/herpes virus, resultan cómodas para la vacunación de refuerzo contra los virus respiratorios en los equinos de alto riesgo. Las vacunas disponibles comercialmente no tienen en la etiqueta la indicación para la prevención de la forma mieloencefalica de la infección causada por el virus herpes equino tipo 1.



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